Cómo crear una cartera de inversión diversificada desde cero

Crear una cartera de inversión puede parecer complicado cuando estás empezando. Hay acciones, fondos, ETF, renta fija, depósitos, inmuebles y muchas otras alternativas. Ante tantas posibilidades, una de las primeras preguntas que suele aparecer es: ¿cómo puedo repartir mi dinero para no depender de una sola inversión?

La respuesta está relacionada con dos conceptos fundamentales: asignación de activos y diversificación.

Diversificar significa repartir el dinero entre diferentes inversiones para reducir la dependencia de un único activo. No elimina las pérdidas ni garantiza una rentabilidad determinada, pero puede ayudar a reducir el impacto que tendría el mal comportamiento de una inversión concreta sobre el conjunto de la cartera. La CNMV considera la diversificación una herramienta importante para controlar el riesgo asumido por el inversor. (CNMV)

En este artículo vamos a explicar cómo plantear una cartera diversificada desde cero, qué aspectos debes tener en cuenta y cuáles son algunos de los errores más habituales.

¿Qué es una cartera de inversión?

Una cartera de inversión es el conjunto de activos financieros que posee una persona.

Por ejemplo, una cartera podría estar formada por:

  • Fondos de inversión.
  • ETF.
  • Acciones.
  • Bonos.
  • Letras del Tesoro.
  • Dinero en efectivo o productos destinados al ahorro.
  • Otros activos, dependiendo de los objetivos y circunstancias del inversor.

La composición de una cartera no debería ser idéntica para todas las personas. Depende de factores como el objetivo de la inversión, el plazo disponible y la capacidad y disposición para asumir pérdidas.

La CNMV define la cartera de valores como el conjunto de activos financieros que posee una persona o entidad y señala que su composición depende, entre otros factores, del perfil de riesgo y de las preferencias del inversor. (CNMV)

Por eso, antes de elegir productos concretos, conviene empezar por una pregunta mucho más importante:

¿Para qué estoy invirtiendo?

¿Qué significa diversificar una inversión?

Diversificar consiste en evitar que una parte excesivamente importante del patrimonio dependa de una única inversión, empresa, sector, país o tipo de activo.

Imagina que una persona dispone de 10.000 euros y decide invertirlos íntegramente en una única empresa.

Si esa empresa atraviesa problemas importantes y sus acciones pierden una parte considerable de su valor, toda la cartera se verá afectada.

Ahora imagina que esos 10.000 euros están repartidos entre diferentes activos y mercados. El comportamiento negativo de una inversión concreta podría tener un impacto menor sobre el conjunto.

Esto no significa que una cartera diversificada no pueda caer. Si los mercados sufren una caída generalizada, muchos activos pueden perder valor al mismo tiempo.

La diversificación reduce determinados riesgos, pero no elimina el riesgo de mercado. (Investor)

Por eso es importante no confundir diversificación con seguridad absoluta.

Diversificar no significa comprar muchas cosas

Uno de los errores más habituales al empezar es pensar que tener muchos productos automáticamente significa tener una cartera bien diversificada.

No necesariamente.

Por ejemplo, una persona podría tener diez acciones diferentes, pero si las diez pertenecen al mismo sector y reaccionan de manera similar ante determinados acontecimientos, la cartera puede seguir estando muy concentrada.

También puede ocurrir que un inversor compre varios fondos o ETF que aparentemente son diferentes pero que contienen muchas de las mismas empresas.

Por este motivo, cuando analizamos una cartera no basta con contar el número de productos.

Hay que estudiar qué contiene realmente cada inversión.

Los dos conceptos básicos: asignación de activos y diversificación

La asignación de activos consiste en decidir cómo repartir el patrimonio entre diferentes categorías, como renta variable, renta fija y efectivo.

La diversificación se refiere a distribuir las inversiones dentro de esas categorías y entre diferentes activos, sectores o mercados.

Según Investor.gov, la combinación adecuada depende especialmente del horizonte temporal y de la tolerancia al riesgo de cada inversor. (Investor)

Por ejemplo, una persona que necesita utilizar su dinero dentro de pocos meses tendrá unas necesidades muy diferentes de alguien que está invirtiendo para un objetivo situado a varias décadas.

Por eso no existe una cartera universalmente perfecta.

Paso 1: define tu objetivo

Antes de invertir, escribe cuál es el objetivo de ese dinero.

Puede ser:

  • Crear patrimonio a largo plazo.
  • Complementar los ingresos futuros.
  • Preparar la jubilación.
  • Ahorrar para comprar una vivienda.
  • Crear un capital para un proyecto.
  • Mantener una parte del patrimonio invertida durante muchos años.

El objetivo es importante porque determina cuánto tiempo puedes mantener la inversión.

Por ejemplo, si necesitas utilizar el dinero dentro de un plazo muy corto, asumir grandes fluctuaciones puede ser poco apropiado.

En cambio, cuando el horizonte temporal es muy largo, algunos inversores pueden estar dispuestos a aceptar una mayor volatilidad a cambio de buscar un mayor potencial de crecimiento.

La CNMV recomienda considerar las necesidades de capital a distintos plazos al diseñar una cartera. (CNMV)

Paso 2: calcula cuánto dinero puedes invertir realmente

No deberías invertir dinero que necesitas para cubrir gastos básicos o compromisos próximos.

Antes de construir una cartera, conviene conocer:

  • Tus ingresos.
  • Tus gastos.
  • Tus deudas.
  • Tus ahorros.
  • Tus necesidades futuras.
  • El dinero que puedes mantener invertido durante el plazo previsto.

También es recomendable tener una cantidad destinada a emergencias antes de asumir riesgos de inversión.

Por ejemplo, si una persona tiene 5.000 euros ahorrados pero sabe que podría necesitar 3.000 euros para un gasto próximo, no debería considerar automáticamente los 5.000 euros como capital disponible para invertir.

El dinero que puede necesitarse a corto plazo cumple una función diferente al dinero destinado a objetivos de largo plazo.

Paso 3: conoce tu tolerancia al riesgo

La tolerancia al riesgo es otro elemento fundamental.

No basta con pensar:

“Quiero ganar mucho dinero.”

También hay que preguntarse:

“¿Cómo reaccionaría si mi inversión pierde valor temporalmente?”

Una cartera puede parecer adecuada cuando los mercados suben, pero resultar mucho más difícil de mantener durante una caída.

Por eso hay que diferenciar entre:

Capacidad para asumir riesgo: cuánto puedes permitirte perder sin comprometer tus objetivos financieros.

Tolerancia al riesgo: cuánto riesgo estás dispuesto a soportar emocionalmente.

Una persona puede tener capacidad económica para asumir una determinada volatilidad, pero no sentirse cómoda viendo grandes fluctuaciones en su cartera.

La asignación de activos debería tener en cuenta ambos aspectos.

Paso 4: decide el horizonte temporal

El horizonte temporal es el período durante el cual esperas mantener el dinero invertido.

Podemos pensar de manera orientativa en:

Corto plazo

Dinero que previsiblemente necesitarás pronto.

Medio plazo

Dinero destinado a un objetivo situado a varios años.

Largo plazo

Capital que no esperas necesitar durante muchos años.

No existe una frontera universal que determine exactamente cuándo empieza o termina cada período.

Lo importante es entender que el tiempo disponible influye en el riesgo que puede tener sentido asumir.

Investor.gov explica que quienes tienen horizontes temporales más largos pueden estar en mejores condiciones para asumir determinados niveles de volatilidad que quienes necesitan el dinero en plazos más cortos. (Investor)

Paso 5: decide cómo repartir los activos

Una cartera puede combinar diferentes categorías de inversión.

Entre las más conocidas encontramos:

Renta variable

Incluye principalmente acciones de empresas.

Las acciones pueden ofrecer potencial de crecimiento, pero también pueden experimentar fuertes caídas.

El valor de una acción puede verse afectado por los resultados de la empresa, la situación económica, los tipos de interés, las expectativas de los inversores y muchos otros factores.

Renta fija

Incluye determinados instrumentos de deuda.

Entre ellos pueden encontrarse bonos y otros valores de renta fija.

Aunque muchas personas asocian renta fija con seguridad, esto no significa que esté libre de riesgo. Dependiendo del producto pueden existir riesgos de crédito, mercado, liquidez o inflación.

Efectivo y ahorro

El dinero destinado a necesidades próximas tiene una función diferente al capital invertido a largo plazo.

Mantener una parte del patrimonio disponible puede evitar tener que vender inversiones en un momento desfavorable para afrontar un gasto inesperado.

Fondos de inversión y ETF

Los fondos y ETF pueden facilitar la diversificación porque permiten acceder a una cesta de activos mediante un único producto.

La CNMV explica que los fondos de inversión agrupan las aportaciones de numerosos inversores y las destinan a diferentes activos siguiendo una política de inversión determinada. (CNMV)

Sin embargo, no todos los fondos ni todos los ETF están igualmente diversificados.

Un producto que invierte exclusivamente en un sector concreto puede estar mucho más concentrado que uno que sigue un índice amplio.

Paso 6: diversifica entre diferentes empresas y sectores

Si utilizas acciones individuales, es importante evitar una concentración excesiva.

Por ejemplo, tener inversiones únicamente en empresas de tecnología puede hacer que una parte importante de la cartera dependa de la evolución de ese sector.

Una cartera más diversificada puede incluir exposición a diferentes sectores económicos.

Entre ellos pueden encontrarse:

  • Tecnología.
  • Salud.
  • Industria.
  • Energía.
  • Finanzas.
  • Consumo.
  • Telecomunicaciones.
  • Otros sectores.

Esto no significa que haya que invertir obligatoriamente en todos ellos.

El objetivo es comprender de dónde procede el riesgo de la cartera.

La CNMV señala que diversificar entre diferentes sectores, zonas geográficas y niveles de riesgo puede ayudar a gestionar el riesgo de concentración. (CNMV)

Paso 7: considera la diversificación geográfica

Otra forma de reducir la dependencia de una única economía consiste en invertir en diferentes regiones.

Por ejemplo, una cartera podría tener exposición a empresas de distintos mercados.

Esto puede reducir la dependencia de la evolución económica de un único país.

Sin embargo, invertir internacionalmente también puede introducir otros factores de riesgo, como las fluctuaciones de divisas, diferencias regulatorias o condiciones económicas particulares de cada región.

Por tanto, diversificar geográficamente no significa que desaparezca el riesgo.

Paso 8: revisa qué tienes realmente dentro de tus fondos y ETF

Este paso es especialmente importante.

Supongamos que compras tres ETF pensando que estás muy diversificado.

Antes de darlo por hecho, deberías comprobar:

  • Qué índice sigue cada uno.
  • Qué empresas contiene.
  • Qué porcentaje representa cada empresa.
  • Qué sectores tienen mayor peso.
  • Qué regiones están representadas.
  • Qué comisiones existen.
  • Qué riesgos aparecen en su documentación.

Dos productos diferentes pueden compartir una parte importante de sus inversiones.

Por eso, tener más productos no siempre significa estar más diversificado.

Investor.gov también advierte de que un fondo o ETF muy concentrado en un sector concreto no necesariamente proporciona una diversificación amplia. (Investor)

Ejemplo sencillo de una cartera diversificada

Imaginemos una persona que dispone de 10.000 euros para invertir a largo plazo.

No existe una distribución universalmente correcta, pero podemos utilizar un ejemplo educativo para entender el concepto.

Una cartera hipotética podría dividirse entre:

  • Una parte destinada a renta variable diversificada.
  • Una parte destinada a renta fija.
  • Una parte destinada a liquidez.

El porcentaje concreto dependería del perfil, objetivo y horizonte temporal de cada inversor.

Lo importante del ejemplo no es copiar los porcentajes.

Lo importante es comprender que la distribución debe responder a las circunstancias del inversor y no al revés.

Una cartera adecuada para una persona puede ser completamente inadecuada para otra.

¿Cuántas inversiones debería tener una cartera?

No existe un número mágico.

Una persona puede conseguir una amplia diversificación mediante uno o varios fondos o ETF muy diversificados, mientras que otra puede utilizar diferentes activos.

El número de productos por sí mismo no determina la calidad de una cartera.

Lo importante es conocer:

  1. Qué activos tienes.
  2. Qué porcentaje representa cada uno.
  3. Qué riesgos estás asumiendo.
  4. Qué relación existe entre las diferentes inversiones.
  5. Qué objetivo persigue cada posición.

Una cartera con 20 productos puede estar peor diversificada que una cartera sencilla con pocos productos pero correctamente seleccionados.

¿Qué es el rebalanceo de una cartera?

Con el paso del tiempo, las inversiones no evolucionan exactamente igual.

Imagina que inicialmente has establecido una distribución determinada entre renta variable y renta fija.

Si la parte de renta variable aumenta mucho de valor, puede terminar representando un porcentaje considerablemente mayor de la cartera.

En ese momento, el nivel de riesgo de la cartera puede haber cambiado.

El rebalanceo consiste en volver a acercar la cartera a la distribución que habías establecido originalmente.

Investor.gov explica que las diferencias de rentabilidad entre activos pueden hacer que la cartera se aleje de su asignación inicial y que el rebalanceo puede utilizarse para volver a alinearla con el objetivo previsto. (Investor)

No existe una única frecuencia correcta para rebalancear.

Algunos inversores revisan la cartera periódicamente y otros establecen determinados límites que activan una revisión.

Lo importante es evitar tomar decisiones impulsivas cada vez que el mercado se mueve.

Errores habituales al diversificar

1. Comprar demasiados productos

Más productos no significa necesariamente más diversificación.

2. Concentrarse en un único sector

Tener muchas empresas del mismo sector puede mantener un riesgo de concentración elevado.

3. Ignorar el horizonte temporal

No es lo mismo invertir para un objetivo cercano que para uno situado dentro de décadas.

4. No conocer las comisiones

Las comisiones reducen la rentabilidad que finalmente obtiene el inversor.

Por eso conviene revisar siempre la documentación del producto antes de contratarlo.

5. Perseguir las inversiones que más han subido

Una inversión que ha tenido un comportamiento excelente en el pasado no tiene por qué continuar haciéndolo.

6. Vender por miedo

Las caídas forman parte de los mercados financieros.

Vender impulsivamente puede hacer que una persona tome decisiones que no estaban contempladas en su estrategia inicial.

7. Pensar que diversificar elimina las pérdidas

Este es uno de los errores más importantes.

Diversificar puede ayudar a controlar determinados riesgos, pero no garantiza que una cartera gane dinero.

¿Una cartera diversificada puede perder dinero?

Sí.

Esto es fundamental entenderlo antes de invertir.

La diversificación no funciona como un seguro contra las pérdidas.

Si diferentes mercados caen al mismo tiempo, una cartera diversificada también puede registrar pérdidas.

Lo que busca la diversificación es reducir la dependencia de un único activo o fuente de riesgo.

La propia Investor.gov señala que diversificar no garantiza que una cartera no pierda valor cuando cae el mercado. (Investor)

Por eso, una cartera diversificada sigue necesitando una estrategia adecuada al riesgo que el inversor puede asumir.

¿Es mejor invertir todo de golpe o poco a poco?

Esta es una cuestión que depende de las circunstancias del inversor.

Algunas personas reciben una cantidad importante de dinero y quieren decidir cómo incorporarla a su cartera.

Otras disponen de ingresos periódicos y realizan aportaciones mensuales.

Invertir periódicamente puede facilitar la disciplina y evitar tener que tomar constantemente decisiones sobre cuándo invertir.

Pero tampoco existe una estrategia que sea universalmente mejor para todas las personas.

Lo importante es establecer un plan que sea coherente con tus objetivos y que puedas mantener durante el tiempo previsto.

Una cartera sencilla puede ser suficiente

Cuando estás empezando, no necesitas crear una cartera extremadamente complicada.

De hecho, una estructura sencilla puede ser más fácil de entender y mantener.

Antes de añadir un nuevo producto, pregúntate:

¿Qué aporta esta inversión a mi cartera?

Si la respuesta es simplemente “porque está subiendo” o “porque todo el mundo habla de ella”, quizá conviene investigar más antes de invertir.

Una buena cartera debería tener una razón detrás de cada componente.

Cómo revisar tu cartera periódicamente

Una revisión puede incluir preguntas como:

  • ¿Sigo teniendo el mismo objetivo?
  • ¿Ha cambiado mi horizonte temporal?
  • ¿Mi situación económica es diferente?
  • ¿Estoy asumiendo más riesgo del que quiero?
  • ¿Hay demasiada concentración en algún activo?
  • ¿Los productos siguen cumpliendo su función?
  • ¿Han cambiado las comisiones?
  • ¿Mi distribución sigue siendo coherente?

No es necesario estar mirando la cartera todos los días.

De hecho, para muchos inversores a largo plazo, revisar constantemente las cotizaciones puede fomentar decisiones impulsivas.

Una estrategia debería ser suficientemente clara como para saber qué hacer tanto cuando los mercados suben como cuando bajan.

Conclusión: cómo construir una cartera diversificada desde cero

Crear una cartera de inversión diversificada no consiste en encontrar una combinación perfecta de productos.

Consiste en construir una estructura que tenga sentido para tus objetivos, tu horizonte temporal y tu capacidad para asumir riesgos.

Los principales pasos son:

  1. Definir para qué quieres invertir.
  2. Determinar cuándo necesitarás el dinero.
  3. Conocer tu situación financiera.
  4. Evaluar tu tolerancia al riesgo.
  5. Decidir una distribución de activos.
  6. Diversificar entre diferentes inversiones.
  7. Evitar concentraciones excesivas.
  8. Revisar las inversiones que tienes dentro de fondos y ETF.
  9. Controlar las comisiones.
  10. Revisar y, cuando sea necesario, rebalancear la cartera.

No existe una cartera perfecta para todo el mundo.

La mejor cartera desde el punto de vista educativo es aquella cuya composición puedes comprender y cuyo nivel de riesgo puedes mantener sin tomar decisiones impulsivas ante cada movimiento del mercado.

Diversificar puede ayudarte a gestionar el riesgo, pero no elimina las pérdidas ni garantiza rentabilidades.

Antes de invertir, es importante informarse adecuadamente y entender las características y riesgos de cada producto.

Fuentes y documentación

  • Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV): información sobre diversificación y decisiones de inversión. (CNMV)
  • CNMV: información sobre fondos de inversión. (CNMV)
  • Investor.gov: asignación de activos y diversificación. (Investor)
  • Investor.gov: conceptos básicos sobre diversificación. (Investor)

Aviso importante

La información publicada en este artículo tiene carácter exclusivamente informativo y educativo. No constituye asesoramiento financiero, recomendación de inversión ni una invitación a comprar o vender ningún producto financiero.

Las inversiones implican riesgos y pueden producir pérdidas, incluida la pérdida parcial o total del capital invertido. La rentabilidad obtenida en el pasado no garantiza resultados futuros.

Antes de tomar una decisión de inversión, analiza tu situación financiera, tus objetivos y tu tolerancia al riesgo. Si necesitas asesoramiento personalizado, consulta con un profesional financiero debidamente cualificado.

Por Hassan

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