Qué es un ETF y cómo funciona: guía completa para principiantes

Los ETF se han convertido en uno de los productos de inversión más conocidos entre las personas que quieren acceder a los mercados financieros de una forma sencilla y diversificada. Sin embargo, aunque el término ETF aparece cada vez con más frecuencia en páginas financieras, vídeos y plataformas de inversión, muchas personas que están empezando todavía no tienen claro qué significa, cómo funciona o cuáles son sus ventajas y riesgos.

ETF son las siglas de Exchange Traded Fund, que puede traducirse como fondo cotizado. Se trata de un vehículo de inversión que reúne diferentes activos y cuyas participaciones se negocian en un mercado durante la sesión, de forma similar a como se negocian las acciones.

Una de las características que ha hecho populares a los ETF es que permiten obtener exposición a una determinada cesta de activos mediante una sola operación. Dependiendo del ETF, esa cesta puede estar formada por acciones de diferentes empresas, bonos, materias primas u otros activos.

Esto no significa que todos los ETF sean iguales ni que todos tengan el mismo nivel de riesgo. Antes de invertir es fundamental conocer qué índice o activos sigue el producto, cuáles son sus costes, cómo funciona y qué riesgos puede presentar.

En esta guía vamos a explicar los principales conceptos que debería conocer una persona que está pensando en aprender sobre ETF.

1. ¿Qué es exactamente un ETF?

Un ETF es un fondo de inversión cuyas participaciones cotizan en un mercado financiero.

La idea básica es relativamente sencilla. En lugar de comprar individualmente una gran cantidad de activos, un inversor puede comprar participaciones de un fondo que ya mantiene una determinada cartera.

Por ejemplo, imaginemos un ETF diseñado para seguir un índice compuesto por numerosas empresas. En lugar de comprar por separado cada una de esas empresas, el inversor puede adquirir participaciones del ETF y obtener exposición al conjunto de activos que forman parte de la estrategia del fondo.

La composición exacta dependerá del ETF.

Algunos siguen índices de acciones de un determinado país o región. Otros pueden estar relacionados con diferentes sectores, mercados internacionales o renta fija.

Por esta razón, decir simplemente que una inversión es un ETF no es suficiente para saber si es adecuada o no.

Hay que conocer qué contiene.

2. ¿Cómo funciona un ETF?

El funcionamiento de un ETF se basa en una cartera de activos definida por la estrategia del fondo.

Cuando una persona compra una participación de un ETF, no está comprando directamente todas las acciones o bonos que forman parte de la cartera. Está adquiriendo una participación en el propio fondo.

El valor de esa participación puede cambiar durante la sesión bursátil debido a la evolución de los activos que forman parte de la cartera y a la oferta y demanda existente en el mercado.

Una de las características que diferencia a los ETF de muchos fondos tradicionales es precisamente su negociación en bolsa.

Mientras que determinados fondos de inversión se compran y venden siguiendo un valor liquidativo calculado según las reglas del producto, los ETF cotizan durante la sesión y su precio puede variar.

Esto proporciona flexibilidad, pero también significa que el precio puede moverse continuamente mientras el mercado está abierto.

3. ETF e índices

Muchos ETF están diseñados para seguir un índice.

Un índice bursátil es una referencia que agrupa determinados activos siguiendo unas reglas concretas.

Por ejemplo, puede existir un índice que represente un grupo de grandes empresas de un país, un conjunto de compañías internacionales o un determinado sector.

Un ETF que replica ese índice busca obtener un comportamiento similar al de la referencia, descontando los costes y teniendo en cuenta las características concretas de su metodología.

Por eso, cuando alguien estudia un ETF, una de las primeras preguntas que debería hacerse es:

¿Qué índice o estrategia sigue este ETF?

Conocer esta información permite entender mejor qué tipo de exposición se está adquiriendo.

4. ¿Qué significa replicar un índice?

Cuando se habla de replicar un índice, se hace referencia al objetivo de conseguir un comportamiento similar al de una determinada referencia.

Existen diferentes métodos de réplica.

Una forma es mantener directamente los activos que forman parte del índice siguiendo una determinada metodología.

Otra posibilidad es utilizar métodos de réplica diferentes, dependiendo de las características del producto.

Para un inversor principiante, lo importante es revisar la documentación del ETF y comprobar cómo realiza la réplica.

No conviene asumir que todos los fondos cotizados funcionan exactamente igual.

5. Ventajas de los ETF

Los ETF pueden presentar varias características interesantes para determinados inversores.

Diversificación

Una de las principales ventajas potenciales es que una sola participación puede proporcionar exposición a numerosos activos.

En lugar de concentrar toda la inversión en una única empresa, algunos ETF permiten acceder a una cesta amplia de compañías.

Esto puede facilitar la diversificación.

Sin embargo, no todos los ETF están ampliamente diversificados. Un ETF que invierte exclusivamente en un sector concreto puede estar mucho más concentrado.

Por eso es necesario analizar siempre la composición.

Acceso a diferentes mercados

Los ETF permiten acceder a diferentes mercados y tipos de activos mediante productos que pueden negociarse desde una cuenta de inversión.

Existen ETF relacionados con diferentes regiones, sectores y clases de activos.

Esto puede facilitar la construcción de una cartera diversificada, siempre teniendo en cuenta los riesgos correspondientes.

Transparencia

Muchos ETF publican información sobre sus posiciones y metodología.

Esta información permite al inversor conocer qué tipo de activos forman parte del producto y cuál es su estrategia.

Aun así, siempre hay que consultar la documentación oficial del ETF concreto.

Flexibilidad de negociación

Al cotizar en mercados financieros, los ETF pueden comprarse y venderse durante la sesión siguiendo las condiciones del mercado.

Esta característica puede resultar útil para determinados inversores, aunque también significa que el precio puede fluctuar constantemente.

6. Riesgos de invertir en ETF

Que un ETF esté diversificado no significa que esté libre de riesgo.

Este es uno de los conceptos más importantes que debe comprender cualquier principiante.

Si los activos que forman parte del ETF pierden valor, el precio de la participación también puede disminuir.

Por ejemplo, un ETF que siga un índice de acciones puede experimentar caídas importantes durante periodos de crisis económica o elevada incertidumbre.

La diversificación puede reducir el impacto de problemas concretos de una empresa, pero no elimina las pérdidas del mercado.

También existen otros riesgos que deben analizarse.

7. Riesgo de mercado

El riesgo de mercado es la posibilidad de que los activos en los que invierte el ETF pierdan valor.

Este riesgo puede estar relacionado con factores económicos, empresariales, políticos o financieros.

Un ETF de renta variable puede experimentar fluctuaciones importantes.

Por eso, una persona que pueda necesitar el dinero en un plazo muy corto debería analizar cuidadosamente si un determinado ETF encaja con sus necesidades.

8. Riesgo de divisa

Algunos ETF invierten en activos denominados en monedas diferentes de la moneda que utiliza el inversor.

En esos casos puede existir riesgo de divisa.

Por ejemplo, si un inversor utiliza euros y adquiere exposición a activos denominados en dólares, las variaciones entre ambas monedas pueden influir en el resultado medido en euros.

Algunos productos incorporan mecanismos de cobertura de divisa, pero eso no significa que sean automáticamente mejores.

La cobertura tiene sus propias características y costes.

9. Comisiones de los ETF

Otro aspecto importante son los costes.

Los ETF suelen tener una comisión de gestión u otros gastos asociados al funcionamiento del fondo.

Esta información puede aparecer expresada mediante diferentes indicadores de costes.

Además, el inversor puede tener que asumir costes relacionados con la compra o venta a través de su intermediario.

También pueden existir diferencias entre el precio al que se compra y el precio al que se vende, conocidas como diferencial o spread.

Por este motivo, antes de invertir conviene revisar tanto los costes del propio ETF como los costes de la plataforma utilizada.

10. ETF de acumulación y distribución

Una diferencia importante entre determinados ETF está relacionada con el tratamiento de los ingresos generados por los activos de la cartera.

Algunos productos distribuyen determinados ingresos a los inversores.

Otros los reinvierten dentro del propio fondo.

Estos últimos suelen denominarse ETF de acumulación.

Los ETF de distribución, por su parte, pueden realizar pagos a los inversores según las condiciones del producto.

La elección entre uno y otro depende de diferentes circunstancias, incluyendo los objetivos del inversor y el tratamiento fiscal aplicable.

Por eso, antes de elegir un producto es recomendable estudiar sus características y comprobar cómo funciona fiscalmente en el país de residencia.

11. ETF frente a acciones

Una acción representa una participación en una empresa concreta.

Un ETF puede contener una cartera formada por numerosas empresas u otros activos.

Esto significa que comprar una única acción puede concentrar mucho más el riesgo específico en una compañía, mientras que determinados ETF permiten distribuir la exposición entre diferentes activos.

Pero esto no significa que un ETF siempre sea mejor que una acción.

Son instrumentos diferentes y pueden utilizarse con objetivos diferentes.

Una persona que compra una acción debe analizar la empresa concreta.

Una persona que compra un ETF debe analizar el fondo, el índice que sigue, su composición, costes y riesgos.

12. ETF frente a fondos de inversión

Los ETF y los fondos de inversión tienen similitudes porque ambos permiten agrupar capital de diferentes inversores y mantener una cartera de activos.

Sin embargo, existen diferencias importantes.

Los ETF cotizan en mercados financieros durante la sesión, mientras que muchos fondos tradicionales se compran y venden tomando como referencia el valor liquidativo calculado según las reglas correspondientes.

También pueden existir diferencias fiscales dependiendo del país y del producto.

Por esta razón, no conviene elegir únicamente porque un producto parezca más sencillo.

Hay que comparar sus características concretas.

13. ¿Son los ETF adecuados para principiantes?

Los ETF pueden resultar interesantes para algunos inversores principiantes debido a su capacidad para proporcionar exposición diversificada mediante un único producto.

Pero eso no significa que cualquier ETF sea apropiado para cualquier persona.

Un principiante debería entender primero qué está comprando.

No basta con buscar un ETF que haya tenido una buena rentabilidad recientemente.

Las rentabilidades históricas no garantizan que el comportamiento futuro sea igual.

Además, algunos ETF pueden estar concentrados en sectores concretos o presentar una volatilidad elevada.

Por eso, la formación debería preceder a la inversión.

14. Cómo analizar un ETF antes de comprarlo

Antes de invertir en un ETF, puedes crear una pequeña lista de comprobación.

1. ¿Qué índice sigue?

Conocer la referencia permite saber qué tipo de exposición ofrece.

2. ¿Qué activos contiene?

Comprueba las principales posiciones, sectores y regiones.

3. ¿Cuál es su coste?

Analiza los gastos asociados al producto.

4. ¿Es de acumulación o distribución?

Comprueba qué ocurre con los ingresos generados.

5. ¿Cuál es su método de réplica?

Consulta cómo intenta seguir la referencia.

6. ¿En qué moneda cotiza?

Esto puede ser relevante para entender determinados aspectos de la inversión.

7. ¿Qué riesgos tiene?

Lee la documentación oficial y analiza los riesgos indicados.

8. ¿Encaja con tu horizonte temporal?

No todas las inversiones son adecuadas para todos los plazos.

15. No elijas un ETF solamente por su rentabilidad pasada

Uno de los errores más frecuentes consiste en ordenar productos según la rentabilidad obtenida durante los últimos meses o años y elegir automáticamente el que aparece en primer lugar.

El problema es que los mercados no funcionan de esa manera.

Una inversión que ha tenido un periodo excelente puede experimentar posteriormente una caída importante.

La rentabilidad histórica sirve como información para analizar el comportamiento anterior, pero no constituye una garantía sobre el futuro.

Por eso, además de la rentabilidad, hay que estudiar el riesgo, la composición, los costes y el objetivo del producto.

16. La importancia del horizonte temporal

El plazo es fundamental.

Una inversión destinada a un objetivo de corto plazo tiene unas necesidades diferentes de otra destinada a un horizonte de varias décadas.

Los mercados pueden atravesar periodos de volatilidad.

Si el inversor necesita vender en un momento de caída, podría materializar una pérdida que quizá habría podido recuperarse con un horizonte temporal diferente.

Por eso, antes de invertir es importante pensar cuándo se podría necesitar el dinero.

17. Evita invertir por recomendaciones de redes sociales

Los ETF aparecen con frecuencia en redes sociales porque son productos relativamente fáciles de explicar.

Sin embargo, una recomendación publicada en internet no sustituye al análisis personal.

Una persona puede tener un objetivo, un nivel de riesgo y una situación financiera completamente diferentes a los de otra.

Por eso, no conviene comprar un producto simplemente porque alguien afirma que es “el mejor ETF”.

La pregunta correcta debería ser:

¿Qué características tiene este ETF y por qué encajan con mi estrategia?

18. El papel de la diversificación

La diversificación puede ser uno de los motivos para utilizar determinados ETF.

Por ejemplo, un producto que siga un índice amplio puede ofrecer exposición a numerosas empresas.

Sin embargo, diversificar no significa comprar muchos ETF sin analizar su contenido.

Dos productos diferentes pueden tener una gran cantidad de posiciones similares.

En ese caso, añadir ambos podría aumentar la complejidad sin aportar tanta diversificación como parece.

La cartera debe analizarse en conjunto.

19. Invertir con una estrategia a largo plazo

Una de las posibilidades que estudian algunos inversores es utilizar ETF dentro de una estrategia de largo plazo.

Esto puede implicar realizar aportaciones periódicas y mantener una cartera durante muchos años.

Una estrategia de este tipo no elimina las caídas del mercado.

Durante determinados periodos, el valor de la cartera puede disminuir considerablemente.

La ventaja de tener un horizonte largo es que permite analizar las inversiones desde una perspectiva diferente a la de intentar obtener resultados en pocas semanas.

Aun así, cada persona debe determinar qué estrategia es adecuada para sus circunstancias.

20. Conclusión

Los ETF son fondos cotizados que permiten acceder a diferentes mercados y estrategias de inversión mediante un único producto.

Su diversificación, flexibilidad de negociación y variedad de opciones han contribuido a su popularidad.

Sin embargo, un ETF no es automáticamente una inversión segura.

Su nivel de riesgo depende de los activos que contiene, de la estrategia que sigue y de otros factores relacionados con el mercado.

Antes de comprar un ETF es importante conocer qué índice o activos sigue, cómo funciona, cuáles son sus costes, qué riesgos presenta y si encaja con los objetivos y el horizonte temporal del inversor.

También conviene evitar decisiones basadas únicamente en rentabilidades pasadas o recomendaciones encontradas en redes sociales.

Para alguien que está empezando, aprender primero y tomar decisiones después puede ser mucho más importante que encontrar rápidamente un producto concreto.

Los ETF pueden formar parte de diferentes estrategias, pero no existe un ETF universalmente adecuado para todas las personas.

La inversión debería adaptarse a la situación financiera, los objetivos, el horizonte temporal y la tolerancia al riesgo de cada inversor.

Aviso: Este artículo tiene carácter exclusivamente informativo y educativo. No constituye asesoramiento financiero, de inversión, fiscal o legal. Las inversiones pueden perder valor y las rentabilidades pasadas no garantizan resultados futuros. Antes de tomar decisiones financieras, conviene analizar la situación personal y consultar con un profesional cualificado cuando sea necesario.

Por Hassan

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