Comprar una acción significa adquirir una participación en una empresa. Aunque muchas personas comienzan a invertir en bolsa simplemente buscando empresas conocidas o siguiendo recomendaciones que aparecen en internet, tomar una decisión de inversión debería implicar mucho más que reconocer el nombre de una compañía.
Antes de comprar una acción es importante entender qué hace la empresa, cómo genera ingresos, cuál es su situación financiera, qué perspectivas tiene y qué riesgos pueden afectar a su negocio.
Analizar una empresa no permite predecir el futuro con certeza. Los mercados financieros están sometidos a numerosos factores y ninguna metodología puede garantizar que una inversión vaya a subir de precio.
Sin embargo, estudiar una empresa antes de invertir puede ayudar a tomar decisiones más informadas y a evitar algunos errores frecuentes.
Para un principiante, la cantidad de información financiera disponible puede resultar abrumadora. Resultados trimestrales, beneficios, deuda, ingresos, márgenes, valoración, dividendos, crecimiento y muchos otros conceptos pueden parecer difíciles al principio.
La buena noticia es que no es necesario convertirse en un experto financiero de un día para otro.
Es posible comenzar con una serie de preguntas sencillas y aprender progresivamente a interpretar la información.
En este artículo vamos a explicar algunos de los aspectos principales que puedes estudiar antes de comprar una acción.
¿Qué significa comprar una acción?
Una acción representa una participación en una empresa.
Cuando una persona compra una acción, adquiere una pequeña parte de esa compañía.
El precio de la acción puede cambiar constantemente durante las sesiones de mercado debido a la oferta y la demanda y a las expectativas de los inversores.
Si la empresa evoluciona favorablemente, el precio de sus acciones podría aumentar.
Pero también puede suceder lo contrario.
Una empresa puede tener problemas financieros, perder competitividad, reducir sus beneficios o enfrentarse a acontecimientos inesperados.
Por eso, comprar una acción implica participar en el riesgo empresarial y de mercado asociado a esa inversión.
No compres una empresa que no entiendes
Uno de los primeros principios que puede seguir un inversor principiante es sencillo:
Antes de invertir, intenta comprender cómo gana dinero la empresa.
Pregúntate:
- ¿Qué productos o servicios vende?
- ¿Quiénes son sus clientes?
- ¿Cómo obtiene sus ingresos?
- ¿En qué países opera?
- ¿Quiénes son sus competidores?
- ¿Qué factores pueden afectar a su negocio?
Si no puedes explicar de manera sencilla qué hace la empresa y de dónde procede su dinero, quizá necesites investigar más antes de tomar una decisión.
No es necesario conocer todos los detalles desde el primer momento, pero sí tener una comprensión básica del negocio.
Qué información debes analizar de una empresa
Las empresas cotizadas suelen publicar información financiera que permite conocer diferentes aspectos de su actividad.
Entre los datos que puedes estudiar se encuentran:
- Ingresos.
- Beneficios.
- Gastos.
- Deuda.
- Flujo de caja.
- Activos.
- Pasivos.
- Márgenes.
- Número de acciones.
- Evolución histórica.
Estos datos pueden ayudar a construir una visión general de la compañía.
Sin embargo, ningún indicador debería analizarse de forma aislada.
Un beneficio elevado puede parecer positivo, pero también hay que estudiar cómo se ha conseguido y si es sostenible.
Los ingresos
Los ingresos representan el dinero que una empresa obtiene de sus actividades.
Analizar su evolución puede ayudar a comprender si el negocio está creciendo, estancado o disminuyendo.
Por ejemplo, si una empresa aumenta sus ingresos durante varios años, podría indicar una expansión de su actividad.
Pero un crecimiento de los ingresos no garantiza necesariamente que la empresa sea rentable.
Una compañía puede aumentar considerablemente sus ventas mientras sus costes también crecen.
Por eso, los ingresos son solamente una parte del análisis.
Los beneficios
El beneficio representa, de forma simplificada, el resultado que queda después de considerar los gastos correspondientes según las normas contables aplicables.
Una empresa puede tener muchos ingresos y, sin embargo, obtener pocos beneficios.
Por eso, analizar los beneficios puede ser importante.
También es útil observar su evolución a lo largo del tiempo.
Un único año positivo no necesariamente demuestra que exista una tendencia estable.
Los resultados de varios años pueden proporcionar una visión más amplia.
El margen de beneficio
El margen ayuda a relacionar el beneficio con los ingresos.
Una empresa que consigue generar una cantidad importante de beneficio a partir de sus ventas puede tener una estructura económica diferente de otra que necesita gastar una parte muy elevada de sus ingresos para mantener la actividad.
El margen puede variar mucho según el sector.
Por eso, comparar empresas de industrias completamente diferentes puede resultar poco útil.
Una empresa tecnológica, una compañía industrial y un supermercado pueden tener estructuras de costes muy diferentes.
Las comparaciones deberían realizarse teniendo en cuenta el sector y el modelo de negocio.
El crecimiento de la empresa
Otra cuestión importante es analizar si la empresa está creciendo.
El crecimiento puede producirse mediante:
- Aumento de ventas.
- Entrada en nuevos mercados.
- Lanzamiento de productos.
- Adquisiciones.
- Incremento de clientes.
- Mejora de la productividad.
Pero crecer no siempre significa mejorar.
Una empresa puede aumentar sus ingresos y al mismo tiempo acumular deuda o reducir sus márgenes.
Por eso, el crecimiento debe analizarse junto con la rentabilidad y la situación financiera.
La deuda
La deuda es otro aspecto fundamental.
Las empresas pueden utilizar financiación externa para crecer, realizar inversiones o desarrollar nuevos proyectos.
La existencia de deuda no significa automáticamente que una empresa sea mala.
Muchas compañías utilizan deuda como parte de su estructura financiera.
El problema aparece cuando la deuda se vuelve difícil de gestionar.
Por eso, conviene analizar cuánto debe la empresa, qué recursos genera y si puede afrontar sus obligaciones.
También hay que tener en cuenta los tipos de interés y las condiciones de la deuda.
El flujo de caja
El flujo de caja permite analizar el movimiento de efectivo relacionado con la actividad de la empresa.
Puede proporcionar información complementaria a los beneficios contables.
Una empresa puede mostrar beneficios contables y, al mismo tiempo, tener dificultades para generar efectivo suficiente.
Por eso, estudiar el flujo de caja puede ayudar a comprender mejor la calidad de los resultados.
Para un principiante, puede parecer un concepto complicado al principio.
Sin embargo, aprender progresivamente a diferenciar beneficio y flujo de caja puede mejorar considerablemente el análisis financiero.
La valoración de una acción
Una empresa puede ser excelente y, aun así, su acción estar cotizando a un precio que algunos inversores consideran demasiado elevado.
Por eso, no basta con encontrar una empresa de calidad.
También es necesario analizar cuánto se está pagando por ella.
Aquí aparece el concepto de valoración.
Existen diferentes métodos e indicadores para intentar determinar si el precio de una acción parece elevado o bajo respecto a determinadas métricas.
Ninguno proporciona una respuesta perfecta.
Los mercados incorporan expectativas sobre el futuro y esas expectativas pueden cambiar.
El PER
Uno de los indicadores más conocidos es el PER, que relaciona el precio de una acción con los beneficios de la empresa.
De forma simplificada, un PER elevado puede indicar que el mercado está asignando una valoración alta en relación con los beneficios actuales.
Un PER más bajo puede indicar una valoración inferior.
Sin embargo, no se debe concluir automáticamente que un PER bajo significa que una acción está barata.
Puede existir una razón por la que el mercado valore la empresa de esa manera.
Además, comparar el PER de empresas de sectores diferentes puede llevar a conclusiones equivocadas.
El indicador debe utilizarse dentro de un análisis más amplio.
El crecimiento esperado
La valoración de una empresa también depende de las expectativas sobre su futuro.
Una compañía que se espera que crezca rápidamente puede cotizar con múltiplos elevados.
Pero si ese crecimiento no se materializa, el precio puede sufrir una corrección.
Por eso, invertir en una empresa con grandes expectativas implica también asumir el riesgo de que esas expectativas no se cumplan.
Es importante distinguir entre resultados actuales y expectativas futuras.
Los dividendos
Algunas empresas distribuyen parte de sus beneficios entre los accionistas mediante dividendos.
Los dividendos pueden ser relevantes para determinados inversores.
Sin embargo, no deberían analizarse únicamente por su porcentaje.
Una rentabilidad por dividendo muy elevada puede tener diferentes explicaciones.
Por ejemplo, puede producirse porque el precio de la acción ha caído considerablemente.
También puede existir el riesgo de que el dividendo se reduzca en el futuro.
Por eso, además de observar el dividendo, conviene estudiar la capacidad de la empresa para generarlo y mantenerlo.
El sector de la empresa
Una empresa no funciona aislada.
Forma parte de un sector y compite dentro de un entorno económico.
Antes de invertir puede ser útil conocer:
- Tamaño del mercado.
- Competidores.
- Barreras de entrada.
- Regulación.
- Tendencias tecnológicas.
- Dependencia de materias primas.
- Sensibilidad al ciclo económico.
Un negocio puede parecer atractivo individualmente, pero estar situado en un sector que atraviesa grandes dificultades.
Por eso, el análisis debería incluir tanto la empresa como su entorno.
La competencia
La competencia puede afectar directamente a los beneficios.
Si aparecen nuevos competidores con productos más baratos o mejores, una empresa puede perder clientes.
También puede producirse una guerra de precios que reduzca los márgenes.
Por eso, conviene preguntarse qué diferencia a la empresa de sus competidores.
Esa ventaja puede estar relacionada con una marca fuerte, tecnología, costes, distribución, propiedad intelectual, escala u otros factores.
Pero las ventajas competitivas también pueden desaparecer.
La gestión de la empresa
Otro aspecto que puede analizarse es el equipo directivo.
Las decisiones de los responsables de una empresa pueden tener consecuencias importantes.
Al estudiar una compañía, puede ser útil revisar su historial, estrategia, asignación de capital y comunicación con los accionistas.
Sin embargo, tampoco conviene convertir la opinión sobre una persona concreta en el único motivo para comprar una acción.
El análisis debe ser más amplio.
Riesgos específicos de la empresa
Todas las empresas tienen riesgos.
Algunos pueden ser:
- Regulación.
- Competencia.
- Dependencia de determinados clientes.
- Dependencia de proveedores.
- Cambios tecnológicos.
- Endeudamiento.
- Problemas legales.
- Cambios en la demanda.
- Riesgos geopolíticos.
- Cambios económicos.
Antes de invertir, es recomendable identificar los principales riesgos.
Una buena pregunta puede ser:
¿Qué tendría que ocurrir para que mi idea sobre esta empresa fuese incorrecta?
Esta pregunta obliga a considerar también escenarios negativos.
No analices solamente las noticias positivas
Cuando una persona está interesada en una empresa, puede buscar información que confirme su opinión.
Este comportamiento se conoce como sesgo de confirmación.
Si creemos que una acción va a subir, es fácil prestar más atención a las noticias positivas y ignorar las negativas.
Para evitarlo, conviene buscar argumentos a favor y en contra.
Pregúntate:
- ¿Qué podría salir mal?
- ¿Qué riesgos estoy ignorando?
- ¿Qué dicen los resultados financieros?
- ¿La valoración actual refleja expectativas demasiado optimistas?
Este ejercicio puede ayudar a realizar un análisis más equilibrado.
La importancia del precio de compra
Una empresa puede ser buena y, aun así, una inversión concreta puede no ser atractiva dependiendo del precio pagado.
Imaginemos una compañía excelente.
Si el mercado ya espera un crecimiento extraordinario durante muchos años, una gran parte de esas expectativas puede estar reflejada en el precio.
Si posteriormente el crecimiento resulta menor de lo esperado, la acción podría caer aunque la empresa siga siendo un negocio razonable.
Por eso, empresa y valoración deben estudiarse conjuntamente.
No existe el análisis perfecto
Es importante aceptar que analizar una empresa no permite conocer el futuro.
Los mercados financieros contienen incertidumbre.
Incluso después de estudiar cuidadosamente una compañía, pueden aparecer acontecimientos inesperados.
Una empresa puede presentar buenos resultados y que sus acciones bajen.
También puede ocurrir lo contrario.
El precio depende de las expectativas del mercado y de numerosos factores.
El objetivo del análisis no es eliminar la incertidumbre, sino tomar decisiones con mayor información.
Diversificación
Incluso después de analizar una empresa cuidadosamente, concentrar una parte excesiva del patrimonio en una única acción puede aumentar el riesgo.
La diversificación permite distribuir la exposición entre diferentes empresas, sectores o activos.
Esto puede reducir el impacto que tendría un problema específico.
La diversificación no garantiza beneficios ni elimina las pérdidas.
Pero puede ser una herramienta importante para gestionar el riesgo de concentración.
¿Cuánto dinero invertir en una acción?
No existe una cantidad universal.
La decisión depende de la situación financiera, la estrategia y el nivel de riesgo que cada persona pueda asumir.
Una regla importante es evitar invertir dinero que se pueda necesitar para gastos inmediatos.
También conviene evitar que una única posición tenga un peso que pueda poner en peligro los objetivos financieros si experimenta una caída importante.
Errores frecuentes al comprar acciones
Comprar por moda
Una empresa puede hacerse popular en redes sociales sin que eso signifique que sea una buena inversión.
Comprar solamente porque el precio ha subido
Una subida reciente no garantiza nuevas subidas.
Comprar solamente porque el precio ha caído
Una acción barata puede seguir bajando.
Ignorar la deuda
La situación financiera de la empresa importa.
Mirar solamente los dividendos
Un dividendo elevado no garantiza que sea sostenible.
No analizar la valoración
Una buena empresa puede estar cara.
Invertir todo en una compañía
La concentración puede aumentar el riesgo.
No tener una estrategia
Comprar sin saber por qué se compra puede dificultar la toma de decisiones posteriormente.
Una lista de comprobación antes de comprar
Antes de comprar una acción, puedes revisar estas preguntas:
- ¿Entiendo cómo gana dinero la empresa?
- ¿Conozco sus principales productos o servicios?
- ¿Cómo evolucionan sus ingresos?
- ¿Cómo evolucionan sus beneficios?
- ¿Tiene una deuda razonable para su negocio?
- ¿Genera efectivo?
- ¿Qué competidores tiene?
- ¿Qué riesgos pueden afectar a la empresa?
- ¿Qué expectativas está reflejando el precio?
- ¿Estoy diversificando adecuadamente?
- ¿Cuál es mi horizonte temporal?
- ¿Qué haría si la acción cae considerablemente?
Si no puedes responder varias de estas preguntas, puede ser recomendable investigar más antes de tomar una decisión.
Análisis fundamental y análisis técnico
Existen diferentes métodos para estudiar los mercados.
El análisis fundamental se centra principalmente en aspectos relacionados con la empresa y sus resultados económicos.
El análisis técnico estudia principalmente el comportamiento de los precios y diferentes indicadores relacionados con el mercado.
Ambos enfoques tienen seguidores y metodologías diferentes.
Para un principiante, puede ser útil comprender primero los fundamentos de una empresa antes de tomar decisiones basadas exclusivamente en movimientos recientes del precio.
La importancia de aprender poco a poco
No es necesario aprender todos los indicadores financieros de golpe.
Puedes comenzar entendiendo conceptos básicos como ingresos, beneficios, deuda, flujo de caja y valoración.
Después puedes avanzar hacia conceptos más complejos.
La educación financiera es progresiva.
Cuanto más se aprende, más fácil resulta interpretar informes y comparar empresas.
Pero incluso los inversores experimentados pueden equivocarse.
La inversión siempre implica incertidumbre.
Conclusión
Analizar una acción antes de comprarla puede ayudar a tomar decisiones más informadas.
El proceso debería comenzar por comprender el negocio de la empresa y cómo genera ingresos.
Después pueden analizarse sus resultados financieros, crecimiento, beneficios, deuda, flujo de caja, competencia, riesgos y valoración.
También es importante recordar que una buena empresa no es necesariamente una buena inversión a cualquier precio.
El precio que se paga importa.
Además, ningún análisis puede predecir con certeza lo que ocurrirá en el futuro.
Los mercados pueden cambiar y las empresas pueden enfrentarse a acontecimientos inesperados.
Por este motivo, la diversificación y una estrategia adecuada pueden ser tan importantes como el análisis de una compañía concreta.
Para un inversor principiante, aprender a hacerse las preguntas correctas puede ser más importante que intentar encontrar rápidamente “la próxima gran acción”.
Antes de invertir, conviene entender qué se está comprando, por qué se está comprando, qué riesgos existen y qué podría hacer que la inversión no evolucione como se esperaba.
Aviso importante: Este artículo tiene carácter exclusivamente informativo y educativo. No constituye asesoramiento financiero, fiscal, legal ni recomendación para comprar o vender acciones. Las inversiones pueden perder valor y las rentabilidades pasadas no garantizan resultados futuros. Antes de tomar una decisión de inversión, conviene analizar las circunstancias personales y consultar con un profesional cualificado cuando sea necesario.
