Riesgo y rentabilidad: cómo entenderlos antes de invertir

Cuando una persona comienza a interesarse por la inversión, una de las primeras preguntas que suele hacerse es cuánto dinero puede ganar. Sin embargo, existe otra pregunta que es igual de importante y que a menudo recibe menos atención: cuánto riesgo está asumiendo para intentar conseguir esa rentabilidad.

Entender la relación entre riesgo y rentabilidad es uno de los conceptos fundamentales de la educación financiera. Antes de invertir en acciones, fondos, ETF, bonos, productos inmobiliarios o cualquier otro activo, es importante conocer que ninguna inversión está completamente libre de riesgo.

La rentabilidad representa el resultado que puede obtener una inversión durante un determinado periodo. El riesgo, por otro lado, está relacionado con la incertidumbre sobre ese resultado y con la posibilidad de que una inversión pierda valor.

Esto significa que una inversión con una rentabilidad potencialmente elevada puede estar acompañada de una mayor incertidumbre. Pero tampoco debemos interpretar esta relación como una regla matemática que garantice que cuanto más riesgo se asuma, mayor será siempre la rentabilidad obtenida.

En este artículo vamos a explicar qué significan riesgo y rentabilidad, qué tipos de riesgo puede encontrar un inversor y por qué conocer estos conceptos puede ayudar a tomar decisiones financieras más informadas.

¿Qué es la rentabilidad?

Tipos y grados de riesgo en un portafolio

La rentabilidad es una forma de medir el resultado obtenido por una inversión en relación con el capital invertido.

Por ejemplo, si una persona invierte una cantidad determinada y posteriormente el valor de su inversión aumenta, existe una rentabilidad positiva. Si el valor disminuye, el resultado será negativo.

Sin embargo, hablar de rentabilidad requiere tener en cuenta el periodo de tiempo.

No es lo mismo obtener un determinado porcentaje durante unos meses que conseguir ese mismo porcentaje durante varios años.

Por eso, cuando se comparan inversiones, es importante conocer no solamente cuánto ha aumentado o disminuido su valor, sino también durante cuánto tiempo se ha producido ese cambio.

Además, una rentabilidad pasada no garantiza que se vaya a repetir en el futuro.

Este último punto es especialmente importante.

Un activo que ha tenido un comportamiento excelente durante un periodo concreto puede experimentar posteriormente una evolución completamente diferente.

¿Qué es el riesgo de una inversión?

El riesgo puede entenderse como la posibilidad de que el resultado final de una inversión sea diferente del esperado.

Esto incluye la posibilidad de perder parte del capital invertido.

Por ejemplo, una acción puede aumentar de valor, pero también puede disminuir. Un fondo puede ofrecer una determinada rentabilidad durante un periodo, pero su valor puede caer durante otro.

El riesgo no significa necesariamente que una inversión vaya a perder dinero.

Significa que existe incertidumbre.

Cuanto mayor sea la incertidumbre sobre los posibles resultados, más importante será analizar si esa inversión encaja con la situación y los objetivos de la persona que está invirtiendo.

La relación entre riesgo y rentabilidad

Uno de los principios básicos de la inversión es que normalmente existe una relación entre el nivel de riesgo asumido y la rentabilidad que un inversor puede esperar.

Las inversiones con menor incertidumbre suelen ofrecer unas expectativas diferentes de aquellas que presentan una mayor volatilidad o posibilidad de pérdida.

Sin embargo, esto no significa que asumir más riesgo garantice ganar más dinero.

Un inversor puede asumir un riesgo elevado y terminar obteniendo una rentabilidad negativa.

Por eso, una forma más adecuada de pensar en esta relación es considerar que una mayor rentabilidad potencial suele venir acompañada de una mayor incertidumbre.

El objetivo no debería ser buscar automáticamente la inversión con mayor rentabilidad potencial, sino encontrar un equilibrio que sea compatible con los objetivos, el horizonte temporal y la capacidad para soportar pérdidas.

Riesgo y horizonte temporal

El tiempo durante el cual se mantiene una inversión puede tener una gran importancia.

Una persona que necesita recuperar su dinero dentro de pocos meses puede tener una capacidad limitada para soportar una caída importante del mercado.

Si el activo pierde valor justo antes de necesitar el dinero, podría ser necesario vender en un momento desfavorable.

En cambio, una persona que invierte pensando en un horizonte de muchos años puede tener una perspectiva diferente.

Esto no significa que una inversión a largo plazo no pueda perder dinero. Significa que el inversor dispone de más tiempo para afrontar diferentes ciclos del mercado.

Por este motivo, antes de elegir una inversión conviene preguntarse cuándo se necesitará el dinero.

Riesgo de mercado

El riesgo de mercado es la posibilidad de que el precio de una inversión disminuya debido a cambios generales en los mercados financieros.

Las bolsas pueden subir y bajar por numerosos motivos.

Entre ellos pueden encontrarse cambios económicos, resultados empresariales, inflación, tipos de interés, acontecimientos internacionales o cambios en las expectativas de los inversores.

Una caída generalizada del mercado puede afectar a muchas inversiones al mismo tiempo.

Por eso, incluso una cartera diversificada puede experimentar periodos de pérdidas.

La diversificación puede reducir determinados riesgos específicos, pero no elimina el riesgo general del mercado.

Riesgo de una empresa concreta

Cuando una persona invierte directamente en acciones de una empresa, existe un riesgo relacionado específicamente con esa compañía.

La empresa puede presentar malos resultados, perder cuota de mercado, aumentar su deuda, enfrentarse a problemas legales o sufrir cambios importantes en su sector.

Si todo el capital está concentrado en una única compañía, cualquier problema grave puede tener un impacto considerable sobre la cartera.

Este es uno de los motivos por los que la diversificación es un concepto tan importante en la inversión.

Distribuir el capital entre diferentes activos puede reducir la dependencia de una única empresa.

Riesgo de concentración

La concentración aparece cuando una parte excesivamente grande de una cartera depende de un determinado activo, sector, país o tipo de inversión.

Una cartera puede parecer diversificada porque contiene varios productos, pero al analizarla en profundidad puede descubrirse que muchos de ellos están expuestos a las mismas empresas o sectores.

Por ejemplo, tener diferentes fondos que contienen prácticamente las mismas grandes compañías no necesariamente proporciona tanta diversificación como podría parecer.

Por eso, no basta con contar cuántos productos hay en una cartera.

También hay que estudiar qué contiene cada uno.

Riesgo de liquidez

La liquidez representa la facilidad con la que una inversión puede convertirse en dinero.

Algunos activos pueden comprarse y venderse con relativa facilidad en mercados con mucha actividad.

Otros pueden ser más difíciles de vender rápidamente.

El riesgo de liquidez aparece cuando un inversor necesita disponer del dinero y no puede vender el activo con rapidez o debe aceptar condiciones poco favorables.

Por este motivo, el dinero que una persona pueda necesitar para gastos inmediatos debería gestionarse de forma diferente al capital destinado a objetivos de largo plazo.

Riesgo de inflación

La inflación también es importante cuando hablamos de riesgo.

Si los precios aumentan con el paso del tiempo, una cantidad de dinero puede perder capacidad de compra.

Por ejemplo, si una persona mantiene durante muchos años todo su dinero sin obtener ningún tipo de rendimiento mientras los precios aumentan, el poder adquisitivo de ese capital puede disminuir.

Esto no significa que haya que invertir todo el dinero para combatir la inflación.

Cada persona debe mantener una cantidad adecuada de liquidez para sus necesidades.

Pero sí demuestra que el análisis financiero no consiste únicamente en observar si el número de euros de una cuenta bancaria aumenta o disminuye.

También importa qué se puede comprar con ese dinero.

Riesgo de tipos de interés

Los cambios en los tipos de interés pueden afectar a diferentes tipos de inversiones.

Este riesgo es especialmente relevante en determinados instrumentos de renta fija.

Cuando los tipos de interés cambian, el valor de determinados bonos puede verse afectado.

La relación puede resultar compleja para un principiante, pero la idea fundamental es sencilla: los movimientos de los tipos de interés pueden influir en el comportamiento de diferentes activos financieros.

Por eso, antes de invertir en renta fija también es necesario conocer sus características y riesgos.

Riesgo de divisa

Cuando una inversión está expuesta a una moneda diferente de aquella en la que el inversor mide normalmente su patrimonio, puede existir riesgo de divisa.

Por ejemplo, un inversor que utiliza euros puede tener una inversión relacionada con activos denominados en dólares.

Si el tipo de cambio cambia, el resultado de la inversión medido en euros puede verse afectado.

Esto no significa que invertir internacionalmente sea necesariamente negativo.

La exposición internacional puede formar parte de una cartera diversificada.

Simplemente es un factor adicional que conviene conocer.

El riesgo de perder dinero

Una de las preguntas más importantes antes de invertir debería ser:

¿Podría necesitar este dinero en un momento en el que la inversión haya perdido valor?

Si la respuesta es sí, es especialmente importante analizar el plazo y el nivel de riesgo.

Una inversión puede ser adecuada para un objetivo de largo plazo y no ser adecuada para un dinero que se necesita dentro de unos meses.

Por eso, la misma inversión puede tener sentido para una persona y no tenerlo para otra.

La situación personal importa.

¿Cómo saber cuánto riesgo puedes asumir?

No existe una cifra universal que indique cuánto riesgo debe asumir cada persona.

Para aproximarse a una respuesta, hay que analizar varios factores.

Entre ellos están:

  • Los ingresos.
  • Los gastos.
  • Las deudas.
  • Los ahorros disponibles.
  • El fondo de emergencia.
  • El horizonte temporal.
  • Los objetivos financieros.
  • La estabilidad de los ingresos.
  • La capacidad psicológica para soportar pérdidas.
  • La importancia que tiene el dinero invertido para el futuro.

También es importante diferenciar entre la capacidad económica para soportar una pérdida y la tolerancia emocional.

Una persona puede tener suficiente dinero para soportar una caída, pero sentirse muy incómoda viendo cómo su inversión disminuye.

Ese aspecto también debe tenerse en cuenta.

Capacidad de riesgo y tolerancia al riesgo

Estos dos conceptos suelen confundirse.

La capacidad de riesgo está relacionada con la situación financiera objetiva.

Por ejemplo, una persona con ingresos estables, pocos gastos y un horizonte de inversión muy largo puede tener una capacidad diferente a alguien que necesita el dinero próximamente.

La tolerancia al riesgo está relacionada con cómo reacciona emocionalmente una persona ante las pérdidas o fluctuaciones.

Ambas cuestiones son importantes.

Una estrategia que una persona no puede mantener emocionalmente durante una caída puede terminar provocando decisiones impulsivas.

La diversificación como herramienta de gestión del riesgo

Diversificar consiste en distribuir una inversión entre diferentes activos.

El objetivo es reducir la dependencia de un único elemento.

Por ejemplo, una cartera que contiene diferentes empresas puede estar menos expuesta al riesgo específico de una sola compañía que una cartera formada únicamente por una acción.

Sin embargo, diversificar no elimina las pérdidas.

Si los mercados experimentan una caída generalizada, una cartera diversificada también puede disminuir de valor.

Por eso, la diversificación debe entenderse como una herramienta para gestionar determinados riesgos, no como una garantía de rentabilidad.

No confundir volatilidad con pérdida permanente

La volatilidad describe las variaciones del precio de una inversión.

Un activo puede subir y bajar considerablemente durante un periodo.

Eso no significa automáticamente que la pérdida vaya a ser permanente.

Sin embargo, tampoco debemos asumir que toda caída se recuperará.

Algunas inversiones pueden deteriorarse de forma permanente.

Por eso, analizar una inversión requiere conocer qué estamos comprando y por qué esperamos que tenga valor.

El error de buscar siempre la máxima rentabilidad

Uno de los errores más comunes entre los principiantes es buscar constantemente la inversión que ha producido la mayor rentabilidad.

El problema es que una rentabilidad elevada puede haber estado acompañada de una volatilidad y un riesgo también elevados.

Además, el activo que ha sido el mejor durante un periodo no tiene por qué ser el mejor durante el siguiente.

En lugar de preguntar únicamente:

“¿Cuánto puedo ganar?”

también conviene preguntar:

“¿Cuánto podría perder?”

y

“¿Podría mantener esta inversión si su valor disminuyera considerablemente?”

Estas preguntas pueden cambiar completamente la forma de analizar una oportunidad.

La importancia de leer antes de invertir

Antes de contratar un producto financiero conviene leer su documentación.

Hay que conocer qué activos contiene, cuáles son sus costes, qué riesgos presenta, cómo funciona y cuáles son sus condiciones.

No es recomendable tomar decisiones basándose exclusivamente en un titular, un vídeo corto o una recomendación publicada en redes sociales.

La información financiera debe analizarse con calma.

Cuando una oferta parece demasiado buena para ser verdad, merece la pena detenerse y comprobar todos los detalles.

Cómo construir una estrategia basada en riesgo

Una estrategia de inversión puede comenzar con tres preguntas:

Primera: ¿para qué estoy invirtiendo?

Segunda: ¿cuándo necesitaré el dinero?

Tercera: ¿qué pérdida podría soportar sin poner en peligro mis objetivos?

Después pueden analizarse las diferentes alternativas.

No existe una cartera universal.

Una persona puede priorizar una mayor estabilidad, mientras otra puede estar dispuesta a aceptar mayores fluctuaciones porque tiene un horizonte temporal más largo.

Lo importante es que la estrategia tenga sentido y pueda mantenerse durante el tiempo.

Qué hacer durante una caída del mercado

Las caídas forman parte del funcionamiento de los mercados.

Cuando una inversión pierde valor, es normal que aparezcan dudas.

Sin embargo, vender inmediatamente por miedo puede convertir una pérdida temporal en una pérdida definitiva.

Eso no significa que siempre haya que mantener una inversión.

Si han cambiado los fundamentos, los objetivos personales o la estrategia, puede ser necesario revisar la cartera.

La cuestión es evitar tomar decisiones exclusivamente por una reacción emocional.

Una estrategia debería tener criterios definidos antes de que aparezca una situación de tensión.

Conclusión

Comprender la relación entre riesgo y rentabilidad es fundamental antes de comenzar a invertir.

La rentabilidad representa el resultado de una inversión, mientras que el riesgo está relacionado con la incertidumbre y la posibilidad de obtener un resultado diferente al esperado, incluida una pérdida de capital.

No existe una inversión que garantice una rentabilidad elevada sin riesgo.

Por eso, elegir una inversión no debería consistir simplemente en buscar el producto que haya ganado más dinero en el pasado.

Es necesario analizar el horizonte temporal, la situación financiera, los objetivos, la diversificación, los costes y la capacidad para soportar pérdidas.

También conviene recordar que la diversificación reduce determinados riesgos, pero no elimina la posibilidad de que una cartera pierda valor.

La educación financiera puede ayudar a comprender mejor estas diferencias y a tomar decisiones más informadas.

Invertir no consiste en eliminar completamente el riesgo, algo que no es posible, sino en comprenderlo y gestionarlo de una manera coherente con las circunstancias personales.

Aviso importante: Este contenido tiene carácter exclusivamente educativo e informativo. No constituye asesoramiento financiero, de inversión, fiscal o legal. Todas las inversiones pueden implicar riesgo de pérdida de capital y las rentabilidades pasadas no garantizan resultados futuros. Antes de tomar una decisión financiera, conviene analizar las circunstancias personales y consultar con un profesional cualificado cuando sea necesario.

Por Hassan

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